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tema Didactico
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En este apartado se explica el tipo de edificios que se construyen en torno a la plaza. Las características que pueden determinar estas construcciones y los materiales utilizados vienen determinados por tres factores: el clima, la tierra y el hombre. La comarca de Peñaranda de Bracamonte se caracteriza por tener inviernos largos y fríos con fuertes heladas, veranos cortos y suaves sin demasiadas precipitaciones. La primavera y el otoño son breves periodos que se suceden entre las dos grandes estaciones climáticas. El terreno, llano y adehesado, tiene a la encina como árbol emblemático.

La arquitectura popular tiene un sentido utilitario. La innovación no es gratuita, sino que responde al sentido común y a la necesidad. Las construcciones se realizan con materiales naturales y persiguen una obra definitiva, no provisional. La arquitectura se prolonga más allá de la puerta de la casa con otros elementos, como soportales, galerías y poyos. Estos reflejan, lejos de la idea de comodidad, el tipo de vida del lugar.

MATERIALES

El barro es el principal material de las tierras llanas; en algunas ocasiones puede verse complementado por el uso de la piedra. Las dos técnicas utilizadas para el uso del barro son el tapial y el adobe.

La piedra es utilizada como cimentación de los muros de barro o bien forma parte de la planta baja en forma de mampostería o sillarejo. Su utilización en todo el edificio y formando sillares se da sólo en construcciones de gran envergadura.

El ladrillo viene determinado por la influencia mudéjar.

La madera sobre todo de encina y pino.

CONSTRUCCIONES

En la comarca de Peñaranda de Bracamonte podemos hablar de dos tipos de población: por un lado, pequeños pueblos dedicados a las labores del campo con calles estrechas y una plaza porticada en el centro. Por otro lado, grandes poblaciones con una plaza porticada de mayor tamaño, con casas de tipo urbano y un fuerte sentido comercial y relegando al extrarradio las casas de los labradores.

En el caso de Peñaranda de Bracamonte destaca el segundo tipo, ya que es una población que se encuentra a caballo entre lo urbano y lo rural. Sus edificios, situados en las tres plazas unidas con que cuenta la villa, son consecuencia de la necesidad de crear espacios comerciales fijos y eventuales, protegidos por las inclemencias del tiempo y con la posibilidad de exponer las mercancías de los propios comercios que se asientan bajo los soportales. Son viviendas estrechas y de dos plantas; la inferior se destina a comercio o taller, la superior a vivienda y suele contar con un patio interior. Las casas tienen la fachada totalmente de ladrillo y los vanos amplios, enmarcados en blanco, con pequeños balcones en cada uno de ellos y singulares soluciones decorativas en dinteles y aleros. Las cubiertas son de teja árabe.

En estas plazas castellanas, los pórticos pueden ser adintelados o con arcos de medio punto, generalmente de poca altura y anchos, pero lo suficiente como para que pase un caballero en su montura. Los arcos solían estar en los edificios más significativos, el ayuntamiento o alguna casa señorial que lucía, además, el escudo de la familia. Aunque en el siglo XVI las Ordenanzas de Policía exigían la eliminación de antiguos voladizos que dificultaban el paso de los caballeros que llevaban sus armas en alto, en ocasiones, en lugar de pórticos aparece la planta superior volada formando un saledizo.

Los soportes que sustentan un pórtico son pies derechos, originalmente de madera, con una basa de piedra que impida el paso de la humedad y en la parte superior una zapata de madera para dificultar el paso a los roedores. Con el tiempo, estos materiales fueron sustituidos por columnas o pilares de piedra con capiteles decorados en diferentes motivos y estilos. En muchos casos, han sido reutilizados de antiguos edificios que sirvieron de cantera. Incluso en el siglo XIX, se empiezan a utilizar pies derechos realizados en hierro forjado, resultado de la revolución industrial y del l auge de nuevos materiales, lo que resulta resistente y económico.

A lo largo de la historia, los soportales con sus funciones para uso público y popular han tenido sus defensores y sus detractores. En el siglo XVII se criticó que, si bien los soportales protegían a los transeúntes de las inclemencias del tiempo y de los carruajes, afeaban la ciudad dada la gran cantidad de basura que acumulaban, la mucha luz que quitaban a los bajos y lo peligroso que era andar por ellos durante la noche. Únicamente los admitían como lugar de mercado. Sin embargo, incluso hoy tienen como función la de paseo de invierno en muchas poblaciones, como es el caso de Peñaranda.

flecha Orígenes
flecha Técnicas y materiales
flecha Arquitectura popular
flecha Decoración y significado